domingo, 8 de enero de 2017

#UnMejorDestino: Gasolinazo, saqueos e impactos sobre la economía de las familias


Mucho enojo causó a todos los mexicanos el incremento del precio en la gasolina y el diésel en días recientes. Es algo que resentimos todos porque inevitablemente impacta sobre los alimentos, los servicios indispensables y a toda la economía.

Lo anterior, se combinó también de manera indeseable con el incremento en el tipo de cambio peso/dólar el cual ya superó los 22 pesos mexicanos por cada unidad estadounidense.

Aunado a esto, no podemos dejar de mencionar el enojo y el miedo que la población tiene por la inseguridad prevaleciente en el transporte púbico, en las calles y en las casas.

Las familias están descapitalizadas. No hay suficientes apoyos para la producción de bienes y servicios. Los apoyos asistenciales son insuficientes para resolver las necesidades básicas y algunos han tenido un carácter regresivo ya que han promovido la pérdida de creatividad y limitado los esfuerzos para emprender o para innovar.

En este tenor, puedo señalar que si sube el precio de la gasolina, el peso se devalúa frente al dólar y la inseguridad crece, entonces, la población no tiene suficientes elementos para tener una buena expectativa en el corto plazo.

Lo anteriormente mencionado creó pretextos suficientes para generar justificadas protestas y reprobables actos vandálicos; estos últimos sin argumento real que los relacione con las situaciones descrita, y esto lo digo porque no es saqueando comercios o agrediendo la privacidad de las personas en su hogares como resolveremos la baja de gasolinas o la revaloración de nuestra moneda. 

Todo acto de esta naturaleza tiene sus consecuencias: en un primer hecho, la identificación de quienes actuaron de esta forma, aún sin saber la real procedencia de los hechos, ya fueron “balconeados” en redes sociales y, lo que sí es seguro es que no fue ni alentado ni consentido por los gobiernos. 

Los impactos del alza de las gasolinas y el tipo de cambio, afectarán el costo de los alimentos en la medida que los insumos, sin control, también se incrementan y su requerimiento para su transportación a los mercados.

Algunos alimentos como la leche en polvo, la carne de bovino, pollo y algunas frutas, tenderán a incrementar su precio de venta. 

A esta fecha, ya he escuchado la preocupación de algunas presidentas de Sistemas Municipales DIF que han sido informadas de un incremento sustantivo sobre este alimento básico para los niños, y de empresas que han requerido ya una mayor cuota de producción a sus proveedores de leche.

Sin embargo, también están habiendo empresas que importaban diversos productos y que hoy están volteando hacia la producción interna, porque además del tema de la paridad cambiaria ahora tienen mayores costos de transportación que hacen inconvenientes las importaciones. 

Por momentos olvidamos que hemos sido autosuficientes en alimentos y muchos productos más como en los años 80’s. Olvidamos nuestra gran biodiversidad, nuestra diversidad climática que nos permite producir casi todo el año diferentes productos. Olvidamos también nuestra capacidad de unión, nuestra capacidad creativa y emprendedora. Nuestro orgullo nacional para salir adelante. 

Bajo condiciones de crisis o no, lo único que nos va a sacar adelante es mejorar la productividad de todos los sectores. Para ello, necesitamos mejorar la vinculación de los centros educativos y de investigación con la problemática de las familias y comunidades. 

Es momento de fortalecer la orientación, motivación, capacitación y asesoría para los actores de la producción a fin de hacer mejor lo que ya hacen y aprovechar al máximo lo que ya tienen. Sin embargo, la inversión en capital humano y en servicios técnicos para la producción, ha sido muy poco valorada. Hemos privilegiado los apoyos materiales sobre los apoyos intelectuales. El corto plazo, salvar el sexenio sobre el mediano y largo plazo.

Es momento de una real reorientación de los presupuestos públicos hacia los pequeños productores, sin detrimento de apoyar y dejar descobijados a los demás sectores. 

Se requiere de un apoyo más sustantivo para impulsar a los emprendedores que mejoren la productividad y generen el empleo que la gente necesita. Se requiere que los operadores políticos, los facilitadores y que la política misma (el arte de unir las voluntades) haga su trabajo.

Necesitamos reconstruir el tejido social que parece deshilacharse si no se escucha a la población y sus necesidades. La desigualdad entre los que más y menos tienen, no aguanta mucho. La paz es el camino para el progreso y ésta no se consigue con más policías o más soldados.



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