domingo, 14 de octubre de 2018

#PorSoleares: El fallo



Los magistrados electorales de Puebla votaron unánimemente por ratificar el triunfo de Martha Erika Alonso como gobernadora electa, con ello se ha dado un paso más en la carrera que si bien parecía corta, se alargará hasta diciembre, según las versiones de quienes han seguido de cerca la cantidad de anomalías registradas en el proceso del 1 de julio en Puebla.

Cierto es que ahora debe llamársele “gobernadora electa”. Cierto también es que el candidato derrotado, Luis Miguel Barbosa Huerta tiene todo el derecho a continuar con su demanda de ilegalidad en las elecciones avalado por la cantidad de inconsistencias descubiertas durante la jornada electoral y en el recuento de votos.

Evidentemente Barbosa y MORENA no van a soltar el tema y continuarán con sus denuncias ante los tribunales federales, que en esta semana le han corregido la plana en algunos temas a la sala estatal. Ahí está como muestra el asunto del frustrado regidor Chumacero, yerno de la embajadora Blanca Alcalá.

Cabe reconocer que en los últimos días la gobernadora electa ha intentado victimizarse por ser mujer, con repercusiones poco favorables que vuelven a poner los reflectores en la división de los “ismos”. El intento por tanto dejó mal sabor de boca y aumentó las divisiones.

En medio de la polémica jurídica aparece la división en el PRI poblano auspiciada desde un frente surgido hace algunos años y donde la profesora Adela Cerezo, de viejo cuño “piñista”, ha conseguido que el elefante se mueva e intente dar clases de baile.

Quienes se sentaron juntos frente a Pepe Meade ahora se pelean, quizá por las migajas, quizá por no quedarse fuera en las negociaciones, quizá porque los dos grupos ven que las elecciones se pueden anular y la candidatura repetirse o bloquearse.

Las siguientes semanas además se verán salpicadas de nuevos protagonistas de la política, la presidenta municipal, que no alcaldesa, Claudia Rivera, entrará formalmente al sistema político de la aldea y con ella nuevos grupos, nuevos actores.

Otros, como Luis Banck, tendrán la oportunidad de ser agentes de conciliación mientras los tribunales federales emiten su fallo.

O por lo menos, así me lo parece.