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lunes, 28 de octubre de 2019

#UnNuevoComienzo: Potencial de la Fauna Silvestre para el Desarrollo Económico Regional


En el norte de México, la cacería deportiva genera un impacto económico de 2 mil 900 millones de pesos anuales, 43 mil 685 empleos y aporta un ingreso de 304 millones de pesos al gobierno, por la venta de permisos de caza, según Ramón Guajardo y Alfonso Martínez, Profesores de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Con más de 33 millones de venados, hoy con graves problemas de enfermedades como el “venado zombie”, invasión de ciudades y carreteras, la caza y pesca en Estados Unidos representan ingresos sólo superados por el béisbol que alcanza los 10 mil 300 millones de dólares anuales, de acuerdo con FORBES y publicado por ESPN en este año. 

Un recorrido de 2 horas en Jeep por el Parque Nacional de Gaborone, Botswana, para el avistamiento de animales silvestres, bastante escasos, cuesta 120 dólares para 4 personas y un torneo de pesca de trucha en una pequeña presa de Hueyapan, Puebla, con 50 participantes, representó ingresos por 37 mil pesos por registro y venta de lo capturado durante la jornada. 

Lo anterior lo menciono porque la fauna terrestre y acuícola es un tesoro olvidado por los tomadores de decisiones sobre políticas públicas debido, en gran parte, al desconocimiento de su importancia y potencial, así como a la ausencia de esta temática en los contenidos escolares que ha derivado en no saber cómo manejar y aprovechar racionalmente este valioso recurso natural por parte de la población. 

Una comunidad necesita de agua y recursos naturales para su desarrollo, alimentos para la familia y sus animales domésticos, áreas para producir, materiales para construcción y leña combustible. Para eso toma lo que tiene a la mano aprovechando, sin técnicas sustentables, las plantas, los animales y los materiales pétreos disponibles, casi siempre hasta el agotamiento; y a cambio sólo devuelve aguas sucias y basura, algunas veces conscientemente. 

La falta de comida, agua y refugio han alejado a la fauna de las comunidades. Se ha disminuido la caza para el autoabasto de carne y se ha limitado el desarrollo del turismo de naturaleza.

Este olvido en la política pública ha tenido como resultado que estudios recientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), señalen la pérdida del 40 por ciento de las especies terrestres en los últimos 50 años.

Además, ya se han capturado el 90 por ciento de las grandes especies de los mares, la pesca marítima se ha estancado en cerca de 80 millones de toneladas anuales. Se ha perdido también el 90 por ciento de la pesca de ríos y cuerpos de agua continentales por contaminación y sobre explotación.

Para no quedar sólo del lado de la crítica, comparto que, entre los años 1994 y 2010, las administraciones estatales de Puebla impulsaron diversos programas en la Mixteca Poblana como la construcción de represas para captar la lluvia y abastecer de agua al ganado, establecimiento de praderas para mejorar la alimentación del ganado y de manera especial el apoyo para el registro de 70 Unidades de Manejo y Administración de la Fauna Silvestre (UMAS) en ejidos, comunidades y propiedades privadas. 

Como consecuencia de tener agua, alimento y refugio, se empezaron a observar con mayor frecuencia venados, conejos, codornices, palomas, zorros, zorrillos, coyotes, serpientes, y diversas especies que ya no se veían. En las UMAS se incrementaron las poblaciones animales. Con gran orgullo he encontrado a sus impulsores en exposiciones comerciales agroalimentarias, promoviendo sus actividades cinegéticas como una opción más para su economía. Trabajar por Puebla y por su gente, no es sólo discurso de campañas electorales o partidistas. 

Otros impactos indirectos observados son: el desarrollo de la acuacultura, la llegada de aves migratorias a los cuerpos de agua, la recarga de los acuíferos de las comunidades, el desarrollo de una cultura del cuidado de sus recursos naturales, reducción de la caza furtiva, adopción de prácticas de fomento a la fauna como la dotación de comida, agua y saladeros. 

Actualmente, se sigue trabajando para contar con instalaciones y logística, infraestructura fija o móvil, transporte, hospedaje, alimentación y servicios para los cazadores. 

Se requiere el apoyo de instituciones educativas y centros de investigación, fortalecer acciones para reducir la sobreexplotación y tráfico ilegal de especies, recuperar los bosques y restablecer el equilibrio ecológico, recuperar los ríos limpios, mejorar el manejo de residuos sólidos y de agroquímicos. Pero sobre todo, formar líderes y recursos humanos sobre bioeconomía y desarrollo ambiental sustentable.

Por ello, felicito a la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) por la realización del Congreso Internacional de Fauna Silvestre con Enfoque Sustentable a realizarse este 28 y 29 de octubre, y agradezco la invitación para compartir las experiencias del Estado de Puebla, las cuales hemos construido juntos.