domingo, 11 de junio de 2017

#TrabajoInfantil: El Economista publica que niños de Tepexi van a trabajar a Atexcal


ERIC LUGO

  • Trabajo Infantil en el campo
  • Niños y jóvenes se encargan de la pizca del tomate, el cual se da en matas al ras de piso, lo juntan en botes de 19 litros para después vaciarlos en canastos, en jornadas que comienzan alrededor de las 4:00 de la mañana.

San Martín Atexcal, Puebla.- En los meses de mayo y junio, los campesinos del poblado se dedican a cortar el tomate sembrado en los meses anteriores, trabajando en un horario largo que abarca de las 6:00 de la mañana hasta que la pizca termina.

Entre los trabajadores, encontramos niños y adolescentes que llegan de un poblado cercano a la tierra de cultivo llamado Tepexi de Rodríguez, ya que las familias de este municipio no poseen tierras y tienen que trasladarse o otros lugares para poder laborar.

El día de los niños inicia alrededor de las 4:00 de la mañana, hora en que se levantan a desayunar, para que a las 5:00 pase el capataz por ellos y los traslade a la zona de trabajo.


Niños y jóvenes se encargan de la pizca del tomate, el cual se da en matas al ras de piso, lo juntan en botes de 19 litros para después vaciarlos en canastos, otras personas los depositan en cajas de madera y las estiban en la caja de un tráiler para su transportación y venta.

La paga por la jornada trabajada es de 120 pesos a niños, jóvenes y adultos por el corte del tomate, a los canasteros 150 pesos y a los cargadores del tráiler 180 pesos, incluyendo los traslados de sus hogares al trabajo y viceversa, además de alimentos (comida y desayuno) y bebidas (agua, refresco y cerveza).

Las familias de Tepexi de Rodríguez, asisten a estas campos en grupos mixtos, niños desde 9 o 10 años, adolescentes que no pasan los 16, además de los padres y madres. Esto con el fin de poder recaudar una suma de unos 500 a 700 pesos por familia para subsistir una semana o hasta el próximo día laboral.

Las familias viven en un entorno rural humilde como sus posibilidades les permiten. La mayoría en casas hechas por ellos mismo y con pisos de tierra, donde se acomodan tres generaciones de la familia: abuelos, padres e hijos.


mfh