lunes, 13 de agosto de 2018

#UnMejorDestino: PRI Puebla, reencontrar al partido de causas y recuperar el orgullo de pertenencia



La falta de recursos que en esta campaña no fluyeron, escasez de propaganda, desapego de dirigentes en las campañas de los candidatos, notable falta de interés por la problemática de la militancia, reducida participación de todos los sectores, algunos apoyando a otras opciones, son parte del análisis que hacen actores políticos en el territorio del estado de Puebla sobre el reciente proceso electoral. 

También refieren la falta de participación de sectores, militantes y simpatizantes en la toma de decisiones sobre la definición de candidatos, algo así como que faltó darle legitimidad interna. 

La nula integración de los delegados políticos en el proceso de selección de candidatos, centralizada en la Secretaría de Organización y la Comisión de Procesos Internos, y su posterior exclusión en los equipos de campaña por tener éstos un solo coordinador que centralizaba las decisiones, es algo que se señala en este diagnóstico. 

Si bien es cierto que el “factor López Obrador” generalizó la mayoría de los resultados, no se puede dejar de destacar que la falta de interés mostrada por parte de algunos candidatos a diputados, a gobernador y de la propia dirigencia, desanimó la participación de la militancia, destacan. 

El regateo de candidaturas por herencia familiar o su asignación en función de compadrazgos, sin el más mínimo mérito o justificación, desanima y manda una señal equivocada a los jóvenes y a la militancia, al cerrar la puerta y quitar la voz a quienes son el voto fiel del partido, cifra nada despreciable de 600 mil votos en Puebla; en 81 presidencias municipales. 

Yo coincido con estas valoraciones. Para quienes pudieran decir que no me vieron en el proceso electoral pasado, en el cual tomé la decisión con anterioridad de no participar a ningún puesto de elección, informo que mi participación, siempre dentro del marco legal, fue apoyar al Coordinador Estatal de Estrategia para el Campo de José Antonio Meade, instancia que integró una estructura de 68 mil activistas de Puebla en apoyo a nuestros candidatos y un compendio de 16 líneas de políticas públicas agroalimentaria, ambiental e hídrica como propuesta de nuestra militancia, misma que recibió en propia mano nuestro Candidato Presidencial. 

Todo lo anterior fue apoyado por la Red Estatal Puebla Amigos del Agua que permitió también apoyar a muchos de los candidatos a diputados locales, federales, gobernador, senadores y presidentes municipales. Soy un militante del tricolor desde 1978, tan orgulloso, leal y honesto como el que más. 

Coincido con quienes dicen que ya estamos sobre diagnosticados. Creo que es mejor sembrar una nueva cosecha que llorar por la que se perdió, y procurar tener mejores siembras y mejores cosechas. 

Requerimos reencontrar al partido de las causas sociales, además de la unidad y el orgullo de pertenencia, hoy extraviados. 

Ese partido de la justicia social que, al mismo tiempo, recuerde y tenga presente que la principal finalidad del poder es la prosperidad del pueblo; ese partido que recupere en cada militante la vocación por servir al prójimo; ese partido en donde no deba ser la aspiración de un líder ser servido, pues su obligación es servir y atender las necesidades de la gente. 

Necesitamos que la comisión creada por el Comité Ejecutivo Nacional para escuchar a la militancia, no se reduzca a una página de internet. Requerimos de la representación territorial, al menos a nivel de municipio, del ejercicio colectivo y del dialogo abierto que, en conjunto, permitan reanimar a la militancia de convicciones y la inclusión como factor fundamental para rescatar el sentido de pertenencia. 

Es necesaria, también, la renovación de las dirigencias desde los seccionales, comités municipales, sectoriales y organizaciones, en cada estado así como en el Comité Ejecutivo Nacional, esto con el voto directo de los militantes o de los consejos correspondientes para rescatar identidad y mayor credibilidad en la base, en donde el trabajo, el mérito o la carrera política de los dirigentes queden debidamente acreditados. 

Se requiere de un partido vivo que ponga en práctica sus documentos básicos y, en sus plataformas electorales renovadas, tenga una agenda acorde a las necesidades de nuestro tiempo: la pobreza y desigualdad, la inseguridad pública, la salud, el cambio climático y la formación de las futuras generaciones para escenarios de mayor adversidad; que tenga la capacidad de recurrir a los mejores para encontrar propuestas de solución a las necesidades y problemas y, las levante como banderas. Necesitamos ser una oposición responsable, colaborativa, pero sin servilismo. 

Necesitamos un partido que se preocupe realmente por la formación política de sus militantes, que tome en serio la cuota de género y de jóvenes y forme líderes para tener candidatos más competitivos. Un partido en donde no se perciba que hay dueños o que este organismo político sea sus edificios o sus dirigentes. El PRI somos los militantes y necesitamos un partido al servicio de México y de Puebla.