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viernes, 24 de mayo de 2019

#ElRincónDeZalacaín: Bodegas de Ángel Sierra



Madrid, España.- El aventurero decidió ese día tomar un aperitivo por el rumbo de Chueca, había quedado de comer cerca de ahí, a unos 10 minutos caminando, por tanto tomó el Metro y se bajó en el corazón de la zona, la estación de Chueca da a una explanada donde se dan cita cientos de personas cada día, rodeada de cafés, bares y espacios comerciales.

El barrio adoptó el nombre de Pío Estanislao Federico Chueca y Robres, nacido un 5 de Mayo de 1846, antes de la Heroica Batalla de Puebla, fue un compositor español autor de varios sainetes y zarzuelas, entre otras la famosísima de “La Gran Vía”.

Hacía un poco más de cien años un bodeguero había comprado una taberna en la esquina de Gravinia y San Gregorio. Ángel Sierra le dio su nombre al establecimiento especializado en servir el vermut de grifo, traído de Reus, y adornado de una variedad de tapas para picar en la barra o a un lado de las formidables botas jerezanas. Las banderillas de berenjenas de Almagro, los chorizos, el queso curado en aceite, el atún en escabeche, maricos y moluscos en latas o simplemente unas buenas aceitunas. El espacio cobró fama después de 1917 cuando Sierra lo tomó, hizo trabajos de remodelación, luego ampliaría el sitio, le colocó maderas traídas de Cuba y aprovechó la producción de loza de Sevilla para adornar el espacio con unos azulejos.

La familia Pickman había tenido una importadora de loza y cristalería, británica, a la muerte de uno de los hermanos, se hizo cargo Carlos quien se topó con la disposición de prohibir las importaciones para fomentar el consumo de la producción española, y así nació la fábrica de azulejos de La Cartuja de Sevilla de Charles Pickman.

Ángel Sierra aparte de buen bodeguero fue una persona con muy buenos gustos para la decoración, el local fue famoso no solo por las maderas cubanas y los azulejos, también por los frescos pintados en el techo y las lámparas de gas.

Por décadas el bar estuvo de moda, pero la zona fue degradándose. En la década de los 70 del siglo pasado creció la prostitución callejera, el consumo de drogas, los locales comerciales sufrieron el impacto y fueron cerrando. Después llegaría la inversión del llamado “dinero rosa”, para dar espacio a la comunidad gay de Madrid, varios locales relanzaron su presencia, entre otros Bodegas de Ángel Sierra.

Hoy día el Barrio de Chueca está considerado ideal para las salidas nocturnas, con buenos bares y restaurantes de autor, comida hasta altas horas de la madrugada, zapaterías y comercios, se le considera por los turistas como el “Soho” de Madrid.

Zalacaín se apersonó en la barra, frente a él una cantidad de alimentos para picar, una enorme colección de botellas de brandy, llenas de polvo, garantía de su edad, como un adorno especial.

Varias barricas, banderines, dos chicas atendiendo tras de la barra, una sirviendo el vermut de grifo, le atendió al aventurero. Un vasito del aperitivo y un plato de aceitunas fueron puestos sobre la barra y a degustar.