Clima:

viernes, 1 de octubre de 2021

San Mateo Zoyamazalco, un pueblo de músicos







Las familias de la comunidad afirman que en esta población los niños primero aprenden a tocar un instrumento antes que a leer y escribir.



Imaginar una historia en cada pieza y lograr transmitir alguna emoción al público en los conciertos, ya sea en los más grandes escenarios o en un pequeño pueblo que sepa apreciar la música, son de las mayores satisfacciones que afirma haber tenido Eduardo Vicente Jiménez, quien a sus 27 años de edad tiene una trayectoria de 20 años como músico.

En entrevista para El Sol de Puebla, Lalo –como le dicen sus amigos- narró que es originario de la junta auxiliar de San Mateo Zoyamazalco, del municipio de Coyotepec, donde según dicen las familias, los niños aprenden a tocar un instrumento antes que a leer y escribir.

La comunidad enclavada en la región de Tepexi de Rodríguez, cuenta con apenas unos 600 habitantes y aunque se caracteriza por ser un pueblo tranquilo, sus festividades siempre son acompañadas con bandas de música.

Pese a ser un poblado pequeño, hace más de seis años se abrió una escuela de música y actualmente hay cinco bandas sinfónicas, cuatro bandas de estilo sinaloense y una agrupación musical.


Eduardo Vicente aprendió la música en su familia y eso lo llevó a estudiar en el Benemérito Conservatorio del Estado de Puebla, pero además realizó sus estudios en la Licenciatura de Antropología, en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Actualmente, es integrante de la Banda Sinfónica Municipal de Puebla, después de haber sido seleccionado en una audición.

El joven dijo tener claro que debe ser muy disciplinado en sus ensayos diarios de ocho horas para lograr su objetivo a corto plazo, que es continuar con la maestría para especializarse con la trompeta en otro país y posteriormente, obtener un buen lugar en los festivales de música a nivel nacional e internacional; aunque con un puntaje regular, ya ha participado en Roma y otros concursos nacionales.

“Lo más difícil para mí es estudiar música académica, pero también es lo que más me apasiona y por ello me sigo preparando para lograr mis objetivos como una satisfacción personal y también compartir la música al público”, comentó.





MÚSICOS POR TRES GENERACIONES


Eduardo Vicente creció en un ambiente de músicos, desde los siete años comenzó a sentir gusto por salir a tocar la trompeta con la banda de su abuelito. La agrupación estaba integrada por sus tíos, primos y hermanos. Este gusto por el arte, confiesa, le fue heredado de su abuelo materno, Agustín Jiménez, músico también y luego por sus padres y maestros.

“De pequeño, en el pueblo no salíamos a ningún lado a pasear, por eso para nosotros salir a tocar, era como salir de fiesta y eso me gustaba. Aunque después también me gustó la antropología, decidí no dejar de lado la música”, comentó.

El músico mixteco contó que su abuelo tocaba el saxofón y enseñó música a sus seis hijos, pero a la par los apoyó para que todos tuvieran una profesión, entre ellos la mamá de Eduardo, quien es profesora, al igual que su papá; ambos son músicos, aunque ella ya no toca el clarinete. En algún tiempo sí lo hizo mientras su papá tocaba el saxofón tenor.

De la misma manera, los padres de Eduardo han apoyado a sus cuatro hijos con sus estudios en la música desde que tenían sietes años de edad y, además, para continuar con una profesión. Ambas cosas les fascinan, afirmó Eduardo; por ello, hasta el momento se dan tiempo para todo.

Contó que su hermano mayor es Ingeniero en Mecatrónica, ejerce su profesión, pero también es músico y toca el clarinete; su hermana es Ingeniero en Biotecnología y maestra de música en el Centro de Capacitación de Música de Banda (CECAMBA), además está por concluir sus estudios de Licenciatura en el Benemérito Conservatorio del Estado de Puebla y su hermano, el más pequeño, está cursando la Licenciatura en Música y a la par, la ingeniería en Sistemas Computacionales.




Casi toda la familia disfruta de salir a tocar en algunos conciertos en sus tiempos libres, cada uno ejerce su doble carrera y han cumplido su sueño de realizarse profesionalmente tanto en la música como en otra profesión.

Algo muy interesante que Eduardo compartió, es que ejecuta tres tipos de trompetas, por ejemplo, la más usada es la convencional (Si bemol), es por lo regular para todo tipo de géneros; la otra que es más profesional (Do), es para tocar en orquestas y música francesa, así como la Piccolo, que es una trompeta más pequeña y se utiliza para ejecutar piezas del periodo barroco.

Con el objetivo de compartir a través de sus diversas manifestaciones artísticas, en especial la música, el 1 de octubre se estableció por la Unesco desde 1975 como El Día Internacional de la Música, aunque es más común que en los pueblos celebren el 22 de noviembre, en honor a Santa Cecilia, patrona de los músicos, una cristiana del siglo XV, que fue retratada tocando un arpa y se decía que siempre se le veía tocando el arpa u otros instrumentos musicales.


El Sol de Puebla